Carta Abierta

Ellos han vivido la experiencia de conocer el Pequeño Cottolengo:

- Francisco Javier Errázuriz - Cardenal Ex - Arzobispo de Santiago

- Patricio Aylwin - Ex Presidente de la República

- Dr. Ignacio Sánchez - Rector P. Universidad Católica de Chile, Miembro del Consejo Asesor del P. Cottolengo

 

Cardenal Francisco Javier ErrázurizEl Pequeño Cottolengo es una obra maravillosa del amor de Dios en favor de sus hijos más necesitados, que requieren de la expresión de nuestro afecto y cuidado. Como dijera en la Eucaristía de acción de gracias por la Canonización de Don Orione, en el año 2004: "En esta Iglesia particular y en todo Chile sólo hay palabras de gratitud por tener el privilegio, por tener en medio de nosotros este signo vivo y actuante de la Divina Providencia y de la Caridad de Cristo".

En realidad, debemos estar verdaderamente agradecidos al Señor por regalarnos la posibilidad de descubrir su rostro en los que más necesitan ver a Cristo en nuestra propia actitud hacia ellos.

Aún resuena con fuerza en nuestra América Latina la voz que proclamaba en Aparecida que la dignidad humana es una noticia para el mundo. Los Obispos hicimos un llamado al amor; que se expresa concretamente en la protección, el cultivo y la promoción de esa dignidad en cada hermano y hermana. El Pequeño Cottolengo es un signo de la voluntad de Dios. Él quiere que esta buena noticia sea proclamada también a quienes no la conocen, si bien en el fondo de sus corazones desean y necesitan escucharla.

¡Gracias a la Pequeña Obra de la Divina Providencia por encarar este anhelo profundo del corazón del Padre! Que la Iglesia, en su tarea de continuar la obra del Señor, sea un faro luminosos en el caminar de los hombres, y los ayude siempre a amar y a buscar la plenitud de lo que es humano, que se encuentra en el reconocimiento radical de que aún los más débiles y necesitados son hijos e hijas de Dios, redimidos por la sangre de Cristo.

 

 

Patricio Aylwin Azócar

 

Considero un privilegio conocer la labor de bien que realiza la Congregación Pequeña Obra de la Divina Providencia, o "Pequeño Cottolengo". Es digna de la mayor admiración y merece gran reconocimiento y apoyo.

Con modestia evangélica, impulsada y sostenida por la fe y la caridad cristiana, esa "Pequeña Obra" es, en verdad, un gran y bello ejemplo de lo que los seres humanos - hombres y mujeres - con la inspiración y ayuda de Dios, podemos hacer para cumplir el mandato de nuestro Señor Jesucristo de "buscar el reino de Dios y su justicia", confiando en que lo demás se nos dará por añadidura.

Desde hace ya treinta y cuatro años el Pequeño Cottolengo - creado en Italia a comienzos del siglo pasado - está en Chile sirviendo de manera ejemplar a niños, ancianos y minusválidos a quienes acoge, atiende, aduca y auxilia a través de sus obras en Santiago (Cerrillos), Rancagua. Los Ángeles y Quintero.

Se trata, en verdad, de una gran obra, "pequeña" sólo por la cristiana modestia de su santo inspirador y de los padres Orionistas, cuya abnegación, amor y disposición de servir a Dios en las personas más necesitada he podido conocer y admirar en sacerdotes tan ejemplares como lo fueron el Padre José Aureli y el Padre Juan Lucarini, que me honraron con su generosa amistad.

 

 

Dr. Ignacio Sánchez

 

La posibilidad de entregar un aporte concreto en tiempo y dedicación personal y profesional ha sido un privilegio muy grande para todo los miembros del Consejo, ya que nos ha acercado a un grupo importante de hermanos que han tenido problemas para enferntar la vida en forma independiente, y que no obstante su situación de dependencia, nos presentan valores fundamentales, como lo son la sencillez, la bondad, el cariño y ternura desinteresada, la ingenuidad y el amor al prójimo por el hecho de ser persona, dejando de lado todos los aspectos superficiales y secundarios del ser humano. El poder participar en reuniones del Hogar y, en especial, el poder compartir en conjunto con la familia la eucaristía, es una enseñanza de vida; nos muestra que en lo sencillo e ingenuo está lo principal, y que los seres humanos son vistos por el Padre por lo que tienen en su corazón.

Desde el punto de vista personal, el conocer la Obra me ha presentado un desafío personal de mayor entrega y compromiso, ya que se nos presenta en forma nítida el privilegio que tenemos al contar con los talentos que hemos recibido, los que debemos poner al servicio de los demás, y en especial de quienes tienen menos y para los que la vida se presenta con un desafío mayor.